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The Sprawl
By Polietileno | September 5, 2008

En Neuromante, la novela de William Gibson, el escenario principal es algo llamado el Sprawl: Una ciudad infinita que va desde Boston hasta Atlanta, una feroz red de conglomerados urbanos unidos para crear una mega ciudad. Pero no una metrópolis ordinaria: Las funciones de la ciudad son la subsistencia y el transporte, ya que los espacios públicos se hacen virtualmente, lo que en esta revolucionaria novela del año 1984 se llamó el cyberespacio.
Además de otras grandes profecías de Gibson (Super Corporaciones, Internet, genética), la idea de ciudades que no son ciudades, sino suburbios que son extensos campos de personas, casas y lugares de empleo, ha comenzado a ser una pesadilla convertida en realidad, no sólo en los suburbios norteamericanos, sino también en ciudades establecidas con una larga historia, como Lima.
Tengo que estar de acuerdo con el Morsa en decir:
El modelo de Castañeda (explorado también por Claudia Bielich en la revista Nociones), apunta a una ciudad de tránsito, de la casa al trabajo, sin espacios públicos, sin universidades funcionales a la ciudad y sus habitantes.
Durante la década de los 50s en los Estados Unidos, se dieron 2 fenómenos paralelos pero entrelazados entre sí: Por un lado fue el comienzo de las construcciones de las super-carreteras, grandes arterias de transporte que corren a través de extensas áreas urbanas y suburbanas; y la creación de suburbios, barrios planificados no por urbanistas ni alcaldes, sino por constructoras dispuestos a atraer la creciente población de la post guerra. Ambos dependen directamente uno del otro: Sin vías de alta velocidad y capacidad, no pueden haber barrios extensos, apartados con un densidad relativamente baja, en comparación con los casquetes urbanos de las grandes ciudades.
Muchos condados en los EE.UU son grandes suburbios sin ningún tipo de metrópolis adyacente: San Bernardino en California; Nortfolk en Virgina y West Palm Beach en Florida: Este último me sirve de punto de comparación con la megápolis que es Lima, debido que ambos ocupan casi la misma área (unos 5 mil Km2) pero La Ciudad de los Reyes tiene 7 veces la población que tiene WPB.
¿Por qué la comparación? Porque Lima, que es una megapolís de casi 10 millones de habitantes, no puede ser tratado como un suburbio cualquiera. Hay que reconocer que hay varios problemas latentes: Transporte, sanidad, servicios, organización, entre otros. Pero a pesar de todo esto, es una ciudad y como tal, tiene alma de ciudad. Una comparación justa sería con la París del Segundo Imperio, una ciudad que pasó de manos de Napoleón III por un proceso de modernización sin precedente. Y la persona que estudió los impactos de esa modernación como ninguno fue Walter Benjamín, el filosofo alemán. En El Proyecto de las Arcas, Benjamin describe el proceso de construcción de una ciudad moderna a partir de la creación de espacios públicos que incentivaron la identificación del individuo con su comunidad y su ciudad. En Lima ocurre exactamente lo contrario: La modernización aparente consiste en aislar las urbanizaciones y los barrios, creando una ciudad de tránsito; Un lugar en donde los individuos estén más interezados en ahorrar tiempo para trabajar y dormir, más que de crear sentimientos de solidaridad o afinidad entre ellos.
Para cuestiones prácticas, la comparación con Palm Beach es idónea: Ahí la red vial es fluida y bien mantenida, pero el transporte público es casi inexistente; El automovil, muchas veces usado por apenas un pasajero, es el medio de transporte común y corriente por excelencia. No es sorprendete que sea así, un lugar que pude ser urbanizado gracias a los drenajes mecánicos para los pantanos y el aire acondicionado para el calor que suele llegar los 35 C° en verano; Salir caminando a comprar una botella de agua puede ser una odisea si la tienda más cercana se encuentra a 500 metros del lugar de residencia, detrás de puertas eléctricas y comunidades cerradas. Los lugares públicos, que suelen representar el punto de encuentro de los ciudadanos de a pie, están casi privatizados: Las playas del litoral, debido a su alto valor inmobiliario, sólo son accesibles en pocas zonas; Los parques y plazas sólo pueden ser usados si uno cruza con su vehículo de transporte la red de calles y avenidas.
¿Una megápolis puede funcionar así? En la mente de varias personas, creo que esa es la meta a llegar. Cuando a Alberto Andrade, el anterior Alcalde de Lima se le criticaba por sólamente mejorar el ornato de la ciudad, más allá de ciertas limitaciones, la crítica era absurda: Mejorar la apariencia de la ciudad en la que vive -Y a esto se dedicó a analizar Benjamin en varias páginas- ayuda a que la gente se sienta más segura y consciente de ella. Afirma la necesidad de espacios de encuentro, reunión e intercambio, que a su vez sean de fácil acceso. Un ejemplo en Lima que me queda claro es el Jirón Quilca: Durante años fue centro de reunión de personas de carácter alternativo y artístico; La administración de Castañeda decidió “limpiar” la zona, cerrar negocios que permitían esa libre expresión y dejar que otros abran con la temida frase “derecho de admisión”: Así es como se aniquiló un lugar público.
Si hay gente que piensa que los lugares de consumo -supermercados, centros comerciales y galerías- son lugares públicos, pues están equivocados: A pesar de que existe conglomeración de gente, son lugares privados, regidos bajo las reglas del consumo y otras reglas no escritas. En estos lugares no existe el pilar de lo que es un lugar público: La opinión. El gran estudioso de la opinión pública, Jürgen Habermas, estableció la teoría de la Esfera Pública, en la cual el ciudadano de a pié expresa sus inquietudes y objetivos sin tener que participar dentro de la esfera política. Pero la misma gente que piensa que estos lugares cumplen el rol de espacios públicos, son las mismas personas que obtienen más beneficios de ello: Relacionar inevitablemente el consumo con la vida pública, y eliminar los lugares en donde la gente puede establecer relaciones sin tener que subordinarse a una noción de compra-venta. Un ejemplo de esto sería la prohibición de Castañeda de hacer protestas en la Plaza Mayor de Lima; Bajo la escusa de proteger a los comerciantes del Damero de Pizarro, se cerró el lugar más idóneo de expresión popular: La plaza en donde los principales poderes (Gobierno, Gobernación e Iglesia) residen.
Para terminar, si atacar las universidades, que son centros de intercambio cultural, cientifíco y académico fuera poco, la eliminación progresiva de la cultura es otro síntoma de un proceso que se ve en sociedades autoritarias y totalitarias: Eliminar las representaciones alternativas de cultura -como la Bienal de Lima, otrora una de las mejores de Sudamérica- por otras manifestaciones “oficiales” sólo sirve para relegar a la persona fuera de su condición de ciudadano de una ciudad que como dije antes, tiene alma propia. No quiero acabar siendo pesimista, pero si dejamos que los lugares públicos sean tomados de a pocos, cuando nos demos cuenta no tendremos a donde expresar nuestro descontento.









September 5th, 2008 at 8:38 pm
[...] Más: - Laslo Rojas desde el lado de los vecinos - Polietileno abre otras preguntas sobre la ciudad y sus habitantes [...]
September 5th, 2008 at 9:58 pm
no conocía The Sprawl pero coincido, Lima se vuelve una ciudad en vías de morir, una ciudad sin ciudadanos.
September 5th, 2008 at 11:53 pm
Considero que el texto es interesante y va de acuerdo a la sociedad en que vivimos. Sin embargo, se pudo hablar mas sobre Habermas. Habermas considera que la democracia no genera un espacio de tomas de decisiones colectivas.Idea que tambien se puede adaptar a nuestro caso.
September 6th, 2008 at 12:57 am
Habermas era muy claro al reconocer que los espacios de decisión no se dan en democracia porque está subyugada al capitalismo, y por ende al concepto mercantil. Pero lo que si propone que estos espacios pueden ser de opinión o expresión.
September 6th, 2008 at 4:07 am
Hay que enfatizar el hecho que las autoridades siempre han visto a los espacios publicos como peligrosos. Resulta curioso que un gobierno democrático tenga que ser mas evidente en anular los mismos, por la formalidad misma que implica la democracia, como es penalizar la protesta o establecer normas que prohiban las mismas en el centro de Lima; que un gobierno autoritario como el de Fujimori que recurria a velados metodos, como las amenazas y asesinatos, para controlar los espacios publicos.
September 6th, 2008 at 10:02 am
Marcayuq: En eso tienes mucha razón, y la falta de espacios obliga a la gente a tomar carreteras, bloquear pistas porque los espacios que son típicos de la expresión popular han sido o militarizados (con policías) o privatizados.
September 6th, 2008 at 2:15 pm
Esta reflexión tuya me hace hace pensar sobre el tema que hemos planteado como IDEHPUCP en el IV Encuentro de Derechos Humanos: Memoria y Espacio Público, que comenzó a darnos vueltas en la cabeza a partir de lo que fue el debate y acciones en torno a El Ojo que Llora. Ello me lleva a una pregunta, que quízás tu puedas resolver mejor que yo: ¿cómo se construyen o resignifican lugares de memoria, sea en relación con el conflicto armado interno o con otros acontecimientos de la historia? ¿son realmente construcciones?
September 10th, 2008 at 5:44 pm
[...] que en The Sprawl “(…) Eliminar las representaciones alternativas de cultura -como la Bienal de Lima, [...]
September 10th, 2008 at 6:25 pm
Hola
Respecto a ¿cómo se construyen o resignifican lugares de memoria, en espacios públicos
por ejemplo está un proyecto muy bueno de Karen Bernedo de poner fotografías de desaparecidos en la parte trasera de los boletos que se entragaban en las combis. Podrían hablar con ella para retomar ese proyecto
September 10th, 2008 at 6:36 pm
Andrea: Lo de la creación de espacios público merece un post aparte porque es un tema complejo y amplio. Pero la información de tu post de hoy es bastante ilustrativa sobre lo que hoy entendemos como el “agora” pública.
September 20th, 2008 at 9:54 am
[...] transporte adecuado para Lima?, creo que Castañeda no la puede responder. En un agudo análisis, Hans Ruhr indica porque tenemos tan pobre visión de nuestra ciudad por parte del encargado de administrarla: [...]
September 20th, 2008 at 1:28 pm
[...] Hans Ruhr - The Sprawl [...]
September 22nd, 2008 at 8:00 am
[...] The Sprawl [...]