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El país de la negación
By Polietileno | July 20, 2008
Esto ya se discute en otros blogs, también en otros medios; pero he visto que la discusión anda media dispersa y que hay cosas que tomar en cuenta sobre la noción de prohibición y regulación.
En primer lugar, llega a mi bandeja de entrada, este mail:
El pasado sábado 5 de julio se publicó en el diario oficial El Peruano el Reglamento de la Ley N ° 28705, Ley General para la Prevención y Control de los Riesgos del Consumo del Tabaco, que –entre otras medidas– prohibe fumar en áreas abiertas y cerradas de establecimientos públicos y privados dedicados a la salud y a la educación.
En tal sentido, de acuerdo a ley, a partir del presente mes de julio se encuentra prohibido fumar en cualquier instalación de nuestro campus universitario, incluyendo patios, jardines y cualquier área abierta dentro del mismo.
Se invoca a los miembros de la comunidad universitaria a respetar y cumplir la Ley mencionada.
Pregunta: ¿Realmente se piensa qué la gente va a dejar de fumar en espacios abiertos de una universidad? ¿Me van a quitar la chance de fumarme un cigarro exactamente después de salir de un examen difícil?
Pero no puedo culpar a la universidad por cumplir las normas, lo que si puedo decir es que las normas que pueden hacer nuestros legisladores y los gobernantes en general pueden ser draconianas en exceso. Yo llamo a esto la “cultura del rompe-muelles”: En Miraflores, por ejemplo, existen 231 gibas, que supuestamente, sirven para controlar el tráfico: Pero el problema con ellas radica en que, son barreras físicas, mucha veces colocadas en lugares que no tienen porqué estar ahí; En cambio, una señal de pare, es una barrera legal -pasarse un paro tiene su multa- pero como la gente igual se lo para, prefieren poner tantos rompe-muelles como hay calles en los distritos.
Aquí es donde entra la estrella de este tema, el General Octavio Salazar. Si la gente recuerda, pidió que se prohibiera la venta de licor a partir de las 2 de la tarde. ¿2 pm? ¿Qué se está fumando? Lo peor no es la propuesta, sino el nivel de la argumentación sobre el asunto:
“El titular de la PNP refirió que esta medida evitaría que el alcohol esté al alcance de todos en cualquier momento, y disminuiría la violencia que suele producirse tanto en las calles o en los hogares tras el consumo descontrolado de alcohol.”
Esta bien que todos estamos de acuerdo de que el consumo excesivo de alcohol puede traer problemas; desde una resaca infernal hasta desmanes masivos. Pero qué pasa si quiero cocinar una cena romántica en casa y acompañarla con algo de vino tinto. ¿El tinto entra en la lista?. Si compro 5 botellas de pisco en la mañana y me pongo a tomar a las 8 de la noche. Hecha la ley, hecha la trampa.
A eso me refiero con la “mentalidad del rompe-muelles”: En vez de cambiar hábitos sociales y culturales de las personas que viven en el Perú, se busca a través de la obligación física en mantener sus impulsos reprimidos y negados. En vez de crear una conciencia sobre el espacio público, sobre los límites del comportamiento social, lo que se hace es reprimir aún más el asunto, al punto de casi-casi, penalizar a los fumadores, bebedores, conductores. El mayor problema radica en el negativismo de la “mentalidad del rompe-muelles”; en principio, esta asume que todos somos unos bárbaros brutos, ignorantes y violentos. Cuando en realidad es una cuestión de caracteres de formación que desarrolla el respeto a los espacios públicos, no la limitación de las opciones. Dale un hombre un pescado, comerá en el día; enseñale a pescar, y comerá para siempre.
No es cuestión de prohibir para salvarnos. Es cuestión de enseñarnos a querer a nuestra ciudad y nuestro país. Pero esto último, ya es otra historia.









July 21st, 2008 at 10:04 am
Ademas segun la norma para colocar rompemuelles, estos deben estar separados a 100 metros uno del otro lo cual en Miraflores no se cumple. Otra de Masias.